|
APENAS
Coherencias
|
|
Tal vez
sea necesario dejar para otros, todos los comentarios acerca de una realidad
que, de nueva en cuanto a las tecnologías, requiere nuevas respuestas acerca de
sus prácticas... Y no
olvidar que en las viejas prácticas aún se encuentran lugares oscuros en donde
las ciencias y los profesionales se amparan en naturalizaciones de sentido que
permiten llevar a cabo actos que, por lo incoherentes, se alejan de la ética
para ampararse en una moral social que todo lo permite.
Mas allá de todo lo que pueda hablarse, me quedo pensando en lo necesario de quitar velos, de esos que ocultan el verdadero funcionamiento de un social que nos convoca con urgencia en este presente, en donde siento que las ciencias han perdido mucho tiempo, y que los damnificados por ello son las personas, que o mueren de muertes injustas o no encuentran respuestas para sus dolencias. Me encuentro de frente a muchos interrogantes e intentaré al menos pararme en un sitio visible y desde allí comenzar a responder...me. Creo necesario empezar a plantear que debo hablar de una ética de la enfermedad antes que de una ética de la vida, pues, si parto de la base que vivo en una sociedad enferma, lo vivo y la salud, en los planteos teóricos me quedan grandes. Es a hacia donde deseo llegar, pero estoy lo suficientemente lejos como para sincerarme y saber que no es imposible alcanzar el estadio de una sociedad sana, pero habrá que ser crudos y crueles en el planteo y la denuncia de qué cosas obstaculizan el camino.
¿Por qué planteo una
sociedad enferma? Pues porque el simple hecho de saber que todos los días en mi
país mueren cien niños y nadie hace nada por evitarlo, habla de lo enfermos que
estamos.... Es cierto que puede sonar crudo y cruel el nadie hace nada... pero
es real. Si se hicieran esfuerzos reales, en este país, los niños no debieran
morir... y mucho menos de desnutrición y falta de atención y afecto. Si
importase acabar con el hambre, bastaría con hacer producir sembrando
la base militar de Campo de
Mayo, un territorio tan grande como la capital federal, y de la mejor tierra del
país, con mano de obra de las fuerzas armadas y gente del INTA y alguna
Universidad.... pero hoy es usado para que pasten los petizos de polo....
Es por ello que voy a
iniciar un recorrido acerca de la ética que subyace a ciertas prácticas que
están aceptadas tal como se viven cotidianamente... Pareciera que está
institucionalizado que la única práctica psicoterapéutica en este país es la
psicoanalítica. Es probable que uno encuentre otras posibilidades, pero es
cierto que: cuando a una persona la someten a un test, o mejor dicho, se
requiere un diagnostico, sea éste con técnicas psicométricas o proyectivas, las
lecturas e interpretaciones que se realizan, ya de la entrevista como de los test, se hacen desde
la
óptica del psicoanálisis, y es bueno recordar que estos
diagnósticos son usados como auxiliares de la justicia, del trabajo, de
entidades educativas, de asistencia social. Y muchas veces, en lugar de
arrojar luz, oscurecen panoramas, inhiben otros caminos para conocer, cierran
puertas y excluyen personas....
Es injusto además
que, en la universidad, los docentes de la facultad de psicología. sean
psicoanalistas en sus prácticas clínicas. pues de ese modo sesgan sus
explicaciones y las recortan al punto de vista del psicoanálisis. De allí que la
psicología forense institucional educacional, las psicoterapias breves y la
clínica de adultos y niños estén basadas en el psicoanálisis... que en sus más
de cien años no ha dado más que explicaciones acerca de... pero curas y altas, y
experiencia para definir el largo de una terapia, son deudas que aun mantiene con
la sociedad... En este tiempo han generalizado los mismos viejos modos de
diagnóstico, que cada vez menos respuestas entregan a la realidad de este social
que vivimos.
En otros espacios
sociales los monopolios, si no son rechazados, son al menos cuestionados...
Pero
en el campo de la salud los monopolios de los puntos de vista aceptados no
pueden de ningún modo ser cuestionados, y esto ya es en sí un síntoma de
enfermedad.
Las sombras crecen
cuando uno se adentra en las prácticas del psicoanálisis en nuestro territorio.
Sabemos que cuando una persona llega a una consulta privada tiene una entrevista
de donde surgirán probablemente una serie de sesiones tendientes a realizar un
diagnóstico y luego establecer el tratamiento necesario. Esto es, cantidad de
sesiones por semana, el costo de ellas, la duración de las mismas y la duración
del tratamiento en total... En general, se hace necesario en la clínica dos
sesiones por semana y, en algunos casos, hasta tres, y la duración de las
mismas es de entre cuarenta y cinco minutos y una hora de acuerdo al
profesional... Cuando no, además, una intervención psiquiátrica para medicar...
No existe la posibilidad de determinar a priori el tiempo de duración del
tratamiento. Si uno consulta al profesional si no es posible una vez por
semana, este nos argumenta de muchas maneras la necesidad de hacer entre
dos y tres sesiones . Hasta aquí todo estaría bien. Pero creo que si uno está
convencido de un tipo de clínica en el campo de la salud, la modalidad debe ser
igual si tienes dinero o no lo tienes, si concurres a una institución pública o
privada.... Pero lamentablemente no es así...
Cuando uno concurre a una institución pública, se encuentra con que los profesionales psicoanalistas no sólo no atienden cerca de una hora en cada sesión sino que apenas llegan a hacerlo en la mitad. Tampoco atienden a cada paciente dos o tres veces por semana, sino tan sólo una... Y mucho menos en tiempos ilimitados de tratamiento, apenas tres o seis meses en el mejor de los casos... En las obras sociales tampoco difiere mucho la postura...
La pregunta que surge es: ¿Es correcta
la práctica del psicoanálisis en los hospitales y obras sociales, sirve de esa
manera? Y si así fuera, ¿por qué en los consultorios privados se realiza de otro
modo? Se me ocurre que, o son estafados los pacientes de consultorios privados,
al hacerlos concurrir más veces y más tiempo para cobrarles más, o los pacientes
de hospitales por no tener dinero son discriminados hasta en el momento de la
administración de tratamientos de salud....
Hace poco tiempo, el ministro
de salud de la nación decía, para mí temerariamente, que en este país sobran los
psicólogos.... Frente a tamaña frase se abren muchos interrogantes pero
fundamentalmente creo que no hay relación entre este sobrar y los tiempos que
demora una consulta en algunos hospitales. En el Ameghino, uno puede esperar, si
pide una consulta hoy, unos tres meses para obtenerla...
En otros hospitales varía, pero difícilmente sea en el día...
Si el ministro piensa que sobran,
pues podría contratar a algunos para dar cuenta del buen funcionamiento de las
instituciones de salud que tiene a su cargo.... Mas,
¿por qué este cuestionamiento no vino de los distintos
colegios de psicoanalistas que hay en la Argentina...?
Otra variable es: en los hospitales
trabajan muchos psicólogos en la modalidad de concurrentes, ¿a qué van? Pues a
atender a los pacientes que no están dentro de las encuestas.... Esta realidad
da lugar a otro camino: las prácticas incorrectas y el goce de sueldos no
trabajados... Muchos de nosotros nos vanagloriamos de haber estudiado, y desde
nuestro lugar de saber acreditado en matrículas y diplomas salimos a arrojar luz
sobre las prácticas de saberes intermedios y truchos que pululan y ponen en
riesgo a los ciudadanos... Pero existe una práctica aceptada: hacer trabajar a
otros por nosotros, una nueva forma de esclavitud mejor argumentada...
Ocurre en
las instituciones de salud y es práctica común en nuestras universidades
públicas.... ¿La promesa? Formar a los nuevos, en general alumnos, en una
práctica necesaria. ¿Lo oculto? Que los alumnos trabajan
ad honorem y que en su trabajo realizan la tarea que el titular debiera realizar.
En los servicios de hospitales y en las universidades, los alumnos realizan tares
que, si bien en algunos casos les aportan una experiencia en su carrera, también
es cierto que son obligaciones del titular, obligaciones por las cuales cobra
sueldo....
En las prácticas hospitalarias, en el
campo de la salud mental, los jefes de servicio, algunos a la par titulares de
cátedras de la universidad, llevan a sus mejores alumnos a que realicen la tarea
pesada de enfrentarse muchas veces con el campo de la locura antes de que estén
preparados para ello. Y de éste modo muchos pueden tomar café tranquilos en su
escritorio.... y pueden argumentar que falta personal... Pero si así fuera, pues
que se lo pidan al señor ministro y le demuestren que
si hay muchos psicólogos, hace falta contratarlos para
brindar salud... Y si no,
que colapse el sistema, pero no hagamos trabajar a la gente gratis pues eso
tiene un nombre, en la época de los egipcios, esclavos;
ahora, voluntarios o concurrentes (más
fino, ¿viste?)
Del mismo modo que en las facultades, los alumnos ayudantes son una manera
expresa de la corrupción instalada y aceptada en este país, donde los titulares
ponen a trabajar a los alumnos, en las prácticas que tienen partida
presupuestaria... de modo que hace falta que se blanqueen estas cosas para
alcanzar una ética de la vida en los lugares donde sutilmente se deslizan los
dispositivos de poder y una de sus características: la naturalización de
sentido. Si las clases están pagas, si la hora de atención a los pacientes está
contemplada en los presupuestos, ese dinero debe cobrarlo quién realiza la
tarea, y de ninguna manera otra persona... Si en el
hospital alguien brinda su servicio, y este servicio está asignado en una
partida presupuestaria, debe cobrarlo el que realiza la tarea, no otra persona
que se arrogue para si la tarea de supervisor... Pues
lo que está asignado en el presupuesto NO ES la tarea de supervisor sino la de
ejecutor de la tarea.
Hace ya varios años, el canciller
Bielsa, en una contratapa de
Página/12,
relataba el experimento de los monos,
cuatro, en una jaula donde
había una escalera y un cacho de bananas arriba...
Los
monos interactuaron,
hasta que uno tuvo hambre y vio las bananas y subió a agarrarlas....
Cuando
las tomó, los otros tres recibieron un baldazo de agua helada cada uno...
Así
continuaron los días,
y cuando algún mono subía a agarrar las bananas, los otros recibían su baldazo
de agua helada... De
modo que no tardo en armarse una nueva rutina, cada vez que un mono intentaba
subir la escalera, los otros lo tomaban a golpes...
Entonces
comenzaron a ser cambiados los monos de a uno...
El
nuevo,
al tener hambre,
intentaba subir la escalera,
y los otros lo agarraban a golpes, así hasta que no quedó ninguno de los
primeros, que sí “sabían” el por qué de esta práctica...
Pero
todos los monos tenían por reacción tomar a golpes al que intentara alcanzar la
bananas... Si
alguien le hubiera preguntado a un mono por qué actuaban así, hubiera
contestado, -no se, pero aquí siempre fue así...
Ese
es el fenómeno de la naturalización. Y sigo pensando que esta sociedad nos
inviste de profesionales. De hombres de ciencia.
Y la postura ética de un
profesional siempre debiera ser ir a desocultar los sutiles mecanismos perversos
que se han montado en el cuerpo social para beneficiar a algún sector... sea
éste cual fuera... Si
nos interesa la vida, pues habremos de defenderla...
Ese
es el lugar de la ética de los intelectuales... Al fin y al cabo, hemos tenido
el privilegio de comer en nuestra infancia, quien mas quien menos, pero de
seguro es gracias a esa alimentación que podemos hoy interpretar textos y
reconocer la realidad desde sus estratos mas profundos...
No
condenemos a aquellos que no fueron alimentados en su infancia a ser tratados
como delincuentes o enfermos... No
condenemos a aquellos que han sido maltratados de niños a la mentira de la
ocultación de su propias fantasías... No
condenemos a los bebes a ser considerados por nadie ni nada como perversos
polimorfos... La
única perversión que existe es del mundo adulto y a nosotros como profesionales
y adultos nos toca reivindicar a favor de la vida, que si este mundo está así y
nuestra sociedad actúa como actúa,
es por pura y exclusiva responsabilidad de los profesionales e intelectuales
adultos primero,
y de los adultos en general, después.. Que
si algo ha de cambiar será de la mano de nuestro reconocimiento de montones de
errores cometidos hasta aquí,
y de un compromiso urgente: investigar por otros caminos sobre la realidad, los
métodos conocidos nos han traído hasta aquí, y desde mi posición, creo que esos
métodos sólo debieran disculparse e irse para ya no volver.
Queda un desafío ético, para nosotros... saber que ningún tipo de acumulación
favorece la igualdad con total respeto por las diferencias. Que la acumulación
del
SABER, ha marcado desigualdades que se deslizan sutilmente en lo cotidiano y
nuestro desafío será denunciarlas
hasta hacerlas
desaparecer. Si podemos condenar la desgracia mecánica del pensamiento
evolucionista,
desaparecerá el ignorante... Está
claro que nosotros,
los profesionales,
descenderemos hasta la superficie de la tierra, de la que en beneficio de la
vida, jamás debimos habernos
separado,
ni aún en nombre de la ciencia..